8/2/08

GRANDES ROSTROS Y PERSONAJES DEL CARNAVAL PUERTOPLATEÑO




Por: Derissé De León
3 de Febrero de 2008

Contar la historia del carnaval puertoplateño es imposible sin incluir al menos la referencia de personas que lo han validado por tantos años y que de por sí le han aportado una identidad propia, unidad y lo han representado en todos los lugares donde se encuentren con todas las cualidades que lo distinguen de los demás pueblos y provincias del país.
A simple vista, Papito Jiménez, Amalio Morrobel, Rafael Tolentino, Vilma Ricardo, Kendra Reyes, Simón Reyes y Jacinto Beard parecerían personas comunes como todas las que habitan en la provincia de Puerto Plata y es que al iniciar noviembre hasta finales de abril cada una de estas personas están dedicadas por entero en la realización del Carnaval Puertoplateño.
Destinar la mitad de cada año a la famosa “Fiesta de la Carne”, engloba todo un proceso de preparación entre la concepción, idea, elaboración, ensayos y presentación de nuevas propuestas de carrozas, comparsas, tribus y personajes significa comprometerse con el pueblo para brindarles cada año un carnaval sin comparaciones.


Tríada de Pioneros del Carnaval Puertoplateño

El inicio de la celebración de los carnavales puertoplateños data de 1930 y parecería paradójico que en plena dictadura el pueblo tuviese la opción de salir a las calles y demostrar su regocijo por esta fiesta popular y es que verdaderamente esos años fueron sinónimo de un carnaval organizado donde cada disfraz era identificado con tickets por una comisaría que era una especie de organismo contralor de la citada fiesta.
Amalio Morrobel junto a Rafael Tolentino reconocidos en la Gala del Carnaval de Puerto Plata en el año 2000.
La ruta del mismo se hacía por las únicas dos calles que existían para entonces. Se partía desde el Parque Independencia o Central luego atravesaban la calle Beller llegaban al Parque de la Libertad, descendían por la calle 12 de julio y culminaban nuevamente en el Parque Central, a diferencia de nuestro tiempo en que todo el pueblo exhibe sus galas por toda la ciudad y se desborda en la “Zona del Carnaval”, un lugar especial destinado al mismo en el malecón de Puerto Plata.
Sin dudas, la historia de los primeros carnavales puertoplateños estuvo muy vinculada a su tiempo y a su gente. Personajes como Papito Jiménez, Amalio Morrobel y Rafael Tolentino supieron enmarcar en sus personajes su situación social, económica y política y sobre todo su creatividad puesto que no simplemente estuvo sujeta al famoso y particular disfraz de Diablo Cojuelo que es icono del carnaval dominicano sino que con los más mínimos e inimaginables recursos se supo hacer carnaval por muchos años y con mucho éxito.
“Don Papito Jiménez, que para mí es el gran padre de nuestro carnaval, supo hacer carnaval e inculcar un miedo terrible con sus personajes. En especial y el que más fama le dio fue “El Gigante de la Boya” otros como “El Carbonero” y demás hacen que se le considere el pionero de esta gran fiesta popular, la cual considero debe dedicarse todos los años a su persona. En su tiempo el carnaval nacía de él sin necesidad de prebendas y era sanamente”, externa con entusiasmo el tercer representante de esta triada carnavalera, Rafael Tolentino.
Por otra parte, sobresale Amalio Morrobel, quien se ha dedicado por más de sesenta años a la presentación de comparsas con temáticas diversas y muy bien estructuradas donde impera la coreografía y el buen vestuario. Entre sus primeras comparsas figuran: “Caín y Abel”, “Los Discípulos del Masaú”, “El Rey Turey” y otras comparsas históricas.

Rafael Tolentino, tiene 48 años especializado en fomentar la presencia del disfraz individual. Cada año nos embarga de horror, miedo y repugnancia con personajes que han nacido de sus sueños y que en muchas ocasiones igualmente le producen miedo, de manera que le inspiran a realizarlos y así impactar en nuestro carnaval. Sobresalen: “La Pesadilla Macabra” (Premio Nacional del Carnaval 1998), “El Hombre de Dos Cabezas”(Premio Nacional 1999), “Nacimiento, Vida y Muerte del Conde Drácula”, “El Fantasma del más Allá” y otros que le han satisfecho.


La Nueva Generación

La nueva generación trae consigo una inquietud de obsequiarle a su carnaval una gema mejor pulida y con mayores kilates. Se distinguen, en especial: Vilma Ricardo con sus comparsas en galas de carnaval infantil; la Familia Reyes con sus personajes individuales, carrozas y comparsas a nivel popular y en galas de carnaval y por supuesto, Jacinto Beard con la creación del personaje que nos ha dado una identidad carnavalesca, Taimáscaro.
Para Vilma Ricardo, la legendaria maestra de las danzas clásica y contemporánea y exitosa competidora con sus comparsas en galas de carnaval infantil, ésta es una época de ilusión, fantasía, colorido, alegría cuyos inicios en esta ciudad se deben a muchas glorias como Papito Jiménez, a quien dedicó una de sus comparsas.
“La primera comparsa infantil que hicimos se llamó “Lo Nuestro”, en 1998. Con 60 niños desde 3 a 15 años esta comparsa representó nuestra identidad como pueblo: las marinas, los vendedores, los motoconchos, las retretas, el parque central, los turistas, en sí fue una comparsa muy jocosa y alegre. La recuerdo como obsequio a un hombre que supo hacer de nuestro carnaval una fiesta, Don Papito Jiménez”, comenta Vilma.
En su experiencia como comparsera de galas, Vilma ha sabido combinar tema, danza, vestuario, música y talentos jóvenes para producir una especie de fantasía y es que la magia de la niñez le ha dado la satisfacción de obtener todos los años un primer premio de carnaval que comparte con todos sus niños. Entre las comparsas que la han prestigiado se encuentran: “Lo Nuestro”, “Carnaval del Mar”, “Olimpos”, “Circalerías”, “Hula” y otras más, cuyos temas han resultado de su arduo trabajo con los niños.
“Ser carnavalero es algo que fluye por las venas, en estos tiempos no se duerme ni se descansa porque una siente un cosquilleo interno, no se contiene, escucha la música de carnaval hasta en sueño, es increíble. Siempre involucrada en le ambiente infantil con la escuela de ballet pues quería buscar la forma de que su energía fuese invertida en algo que les ayudara a su desarrollo y que se divirtieran a la vez, de ahí surgen esas producciones de comparsas año tras año”, afirma la “Tía Vilma” como suelen llamarle sus alumnas y todo el pueblo de Puerto Plata.


Una Vida Por y Para el Carnaval

Llegar a la casa de la familia Reyes Rodríguez en estas fechas es un caos, todo el mundo está ensimismado, están ocupados, el tiempo se les agota y no es para menos, es que están preparando el mínimo detalle de su comparsa, la que participará en la gran gala de carnaval. Hay ojeras en sus rostros, no se duerme y se les augura un éxito seguro solo por el hecho de trabajar unidos y de haber levantado esta familia a base de galardones y participaciones en el carnaval, los hace merecedores de su título, una familia carnavalera.
“Como familia, para nosotros el carnaval es un asunto de vivirlo y realmente quisiéramos que el carnaval fuese todo el año, nuestro trabajo es arduo y ya preparando lo que presentaremos este año tenemos la idea del tema de la próxima comparsa, es algo maravilloso por lo cual tengo mi familia”, precisa Simón Reyes, el patriarca de esta gran familia.
Cuando estamos destinados para algo es casi imposible alterar este orden ya que Simón Reyes era un joven que veía esta conmemoración como un acto absurdo del cual se burlaba hasta que un día fue invitado a participar junto a sus amigos del barrio y a disfrazarse, lo hizo y así conoció a Mirtha, hoy la madre de sus hijos: Sandy, Kendra y Jairo. Esta le enseñó a participar y a ganar, desde entonces Mirtha ha sido la coreógrafa, diseñadora, escenógrafa y responsable de todos sus novedosos disfraces individuales y comparsas, aquellos con que han conquistado al pueblo de Puerto Plata y el país.
“De niña mi madre siempre me estimuló a participar en concursos, reinados y en comparsas pero mi formación artística se la debo a Tia Vilma, de ella aprendí bastante. El año pasado decidimos montar una comparsa para presentarla en la gran gala denominada “Kuai” y obtuvo un cuarto lugar que para nosotros significó un primero por ser la primera vez que participamos en esta dimensión y resultamos ser vencedores”, comenta alegremente Kendra Reyes destacando su anterior participación en la gala pero en cooperación con la comparsa “Gayumba” de Valverde Mao ganadora del primer lugar en el año 2005.
Cada año que transcurre son mayores sus anhelos y asimismo su creatividad. Este año participarán nuevamente en este certamen con una propuesta súper interesante pero además se destaca la iniciativa del hermano menor, Jairo Reyes quien siguiendo el ejemplo de Jacinto Beard e inspirado en el auge que ha tenido Taimáscaro, ha creado la tribu “Yokahú”, que significa “dios del mar y la montaña” la cual, en su primera aparición ante el público causó furor tanto en el Encuentro de Carnaval del Centro Cultural León Jiménez como para las demás tribus de este movimiento.
Otro joven inquieto y que es como un hijo adoptivo de esta familia es Julio César Sánchez, un artista en estructuras metálicas y experto en la realización de caretas quien ha sido su soporte desde hace cinco años en lo que concierne a materializar sus ideas. Sánchez considera que trabajar con esta familia es maravilloso ya que hay una relación entre su trabajo y la creatividad de ellos constituyéndose realmente en un verdadero equipo que garantiza el éxito.
Taimáscaro: Nuestra Identidad Carnavalesca.


Enero de 1991 significó para el artista Jacinto Beard la consolidación de uno de sus sueños mejor engendrados. Tras realizar actividades como “Una Tarde por la Paz”, compartir ideas con el grupo de amigos “Solidaridad” y presentar en 1980, su propuesta de personajes carnavaleros “Máscara Mueca”, llega a su fase de integración y aceptación del público, el personaje carnavalesco que por muchos años ha definido e identificado a Puerto Plata, Taimáscaro.
Jacinto Beard, creador de Taimáscaro.
“Tai de taínos y máscaro de disfraz son las palabras que componen este nombre que nos hermana ya que a diferencia del carnaval de otros pueblos, donde se emula la representación de las tinieblas nuestra propuesta emula aquel politeísmo sano de los taínos. Esas divinidades con fuerza cósmica universal y natural son las que plasmamos en nuestras caretas y las que distinguen nuestro disfraz como homenaje a nuestras tres culturas originarias pero en especial a nuestra raza extinguida, la aborigen”, resalta Beard sobre el significado de su personaje distintivo.

Los componentes del impactante disfraz son característicos de la cultura taína, española y africana. La careta es un cemí aborigen, la camisa y pañoleta se remontan a la usanza española, los pañuelos que cuelgan de sus brazos y sus colores representan las siete potencias de la religiosidad africana, el cinturón a los taínos y el pantalón sellado de caracoles representa a las sirenas en alegórico al vasto océano atlántico que caracteriza a Puerto Plata.
“El colorido disfraz ha variado con el crecimiento de dicha propuesta que en 1991 solo abarcaba 60 personas como Taimáscaros, luego realizamos una campaña de incentivo a participar para el aniversario de fundación de nuestro personaje y la suma ascendió a 100 por ello a la fiesta aniversaria le llamamos “Taimáscaro Cien” y hoy día la suma es infinita, ello se ha traducido en el aumento del conjunto de células que en la sociedad taína se denominaban “tribus”. Cada año hay más tribus y más taimáscaros”, enfatiza Beard.

Caremí, Ciguayos, Guaitiao, Atabei, Guayacorix, Naiboa, Caney, Yokahú, Cayacoa son solo algunos nombres de las tribus o grupos de Taimáscaros que existen. Ciertamente, el hecho de representar lo autóctono de nuestra etnia con una propuesta de carnaval ha convencido a los puertoplateños de que anualmente su carnaval debe ser enriquecido y por esto hoy ostentan una identidad que ha sido forjada por la actitud visionaria de un joven artista que sí cree en el talento joven y adulto de su pueblo.
En fin, Puerto Plata posee una rica historia de carnaval que nos incita a adentrarnos en el colorido, fantasía y delirio de la fiesta que desborda el malecón desde que entra febrero, la alegría se apodera de todos al saber que desde sus inicios este carnaval ha contado con hombres y mujeres que lo han tomado como una filosofía de vida y no como una simple época del año. La experiencia de los primeros ha servido de inspiración a la nueva generación que considera un orgullo tener a Taimáscaro y carrozas y comparsas que dignamente nos representan dentro y fuera de Puerto Plata.








1/2/08

Jacinto Beard y Taimáscaro: más que Carnaval



Por: Derissé De León

Unas lágrimas se esfumaban de sus ojos la tarde de esta entrevista al hablar de los primeros días en que taimáscaro se presentaba ante la sociedad puertoplateña y a cambio recibían rechazo.

Entrevistar a Jacinto se hace difícil en estos tiempos donde es impresionante ver cómo la gente lo aclama, lo busca se une a este grupo de carnaval tan famoso. Jacinto es un ser humano excepcional, capaz de sincerarse, de reír, de llorar, de susurrarte al oído cuánto te aprecia, de suspirar ante una pregunta, una sonrisa o un “te quiero”.
Todo el colorido, originalidad y exclusividad de la representación más hermosa del carnaval puertoplateño tiene una historia muy real expresada por su creador con la vivencia de sus días de formación, su evolución y su actualidad. Hoy ostentan el título del concepto carnavalesco más valioso creado en los últimos diez años en el país y el orgullo de haber llevado a cabo un ideal de su juventud.

Derissé: ¿En qué momento se gestó la idea de Taimáscaro?

Jacinto: “Taimáscaro surge de mí a finales de los ochentas no como idea carnavalesca propiamente dicha sino como propuesta de reunir amigos y artistas del momento que tuvieran cierta sensibilidad social, así realizamos juntos en el Parque Luperón una actividad que se denominó “Una Tarde por la Paz”, a fines de ese año. Quisimos darle continuidad a este tipo de actividades pero no hubo un apoyo a cabalidad de toda la sociedad y así se desarticuló el proyecto. Una causa directa fue el influjo del turismo que se había robado a todos los talentos de la comunidad y los tenía internos en los departamentos de animación y actividades de los hoteles. No es sino a partir de los noventas que planteo abiertamente mis ideas al grupo “Solidaridad” integrado por: Ramón Ramos, Jesús Ramos, Gregory Suero, Vanahí Severino, Claudio de los Santos, Chiqui Nadal y otros y en febrero de 1991 hicimos la primera propuesta pública y por esto ese grupo son los llamados fundadores de Taimáscaro”.

D: En ese momento inicial, ¿Habías pensado ya en el nombre de la gran propuesta y su significado?

J: “Fíjate que no, en principio el proyecto se llamó “Máscara Mueca”. La idea era fotografiar el rostro de los personajes pintorescos de mi pueblo natal, Puerto Plata: llevarlos a la escultura y de ahí modelar sus rostros. Obtenida la máscara adoptaríamos la indumentaria (…ríe)….. de: Juan Cosa Buena, Cosa Mala, Tata la Vizca, a todos ellos los teníamos tabulados pero pensé en que sería difícil representar a esos personajes populares porque era absurdo desarrollar este proceso por tener limitaciones en cuanto a la fotografía y la escultura, en fin el hecho de expresar una idea y compartirla o masificarla para luego convertirse en una identidad cultural era casi imposible. Resultó que Dios iluminó mi mente pare enriquecer esta propuesta y esa noche del primero de enero del noventa y uno pues mis amigos no muy a gusto decidieron apoyarme”.

D: Entonces, ¿Cómo se da la evolución del nombre?

J: “Hay que romper con la percepción de que crear a Taimáscaro fue muy científico y que solamente fue por mí, yo recurrí a algunos de mis archivos pero las cosas se fueron dando a la medida en que el sentimiento, la buenas intenciones y el amor estuvieron puestos en el camino de la luz. Llegó un proceso simultáneo en que me sumergí tanto como en un sueño y la idea fue fundamentarnos en un elemento de las tres culturas que nos dieron origen.
Taimáscaro es un homenaje a la cultura silenciada que nos da la nostalgia de no tener nuestros aborígenes vivos como en los demás países de Latinoamérica, es ese orgullo de llevar en nuestro rostro lo que significa nuestra esencia y no adoptar la representación de las tinieblas que es el diablo y que en otros pueblos del país es su disfraz tradicional. Nosotros representamos y emulamos ese politeísmo sano que tenían los taínos con nuestros disfraces. Es poético y metafórico colocar la imagen de los aborígenes en nuestros rostros haciendo énfasis en esa cultura silente y soslayada pero siempre presente en nuestra gastronomía, idioma que es un legado español sin embargo hay una amalgama de términos taínos… en fin de ahí surge “Tai” de Taíno y “Máscaro” de máscaras o disfraz”.

D: ¿Qué pasó con la sociedad de esos días, aceptó esta idea, este proyecto en los carnavales de la fecha?

J: “Es importante resaltar que el carnaval, los clubes deportivo y culturales, juntas de vecinos, asociaciones populares habían desaparecido en nuestra ciudad desarticulándose toda la dinámica social por la llegada de la industria sin chimenea que es el turismo, dada esa situación para finales de los ochentas e inicios de los noventas el carnaval puertoplateño se había extinguido. Turismo lo convirtió en un show pues hacía un desfile en un día que le conviniera y fue un tanto desnaturalizador de la cultura popular.
La reacción de mis amigos fue buena en principio y estoy feliz en mi interior de que el universo, a mis veintidós años, me usara como receptáculo de su inteligencia cósmica para poder enamorarnos de nosotros mismos y de nuestra cultura de olvidarnos de la auto discriminación racial, era mi labor re-enamorar a la gente de su identidad. Por otra parte hubo rechazo con esta propuesta por no tener un disfraz bello como en el que hemos evolucionado, era más antropológico y sin glamour”.

D: A pesar del rechazo, ¿Cómo fue la evolución de este icono de nuestro Carnaval?

J: “Si solamente yo llevaba el disfraz iba a ser una participación individual pero logré una propuesta de performance colectivo parecido a La Trinitaria, de involucrar a tres y sumar amigos, la puesta es escena no fue aplaudida, fue asimilada como comparsa de muchachos. En uno de esos carnavales di un discurso en el Puente de la Guinea expresando que este proyecto no tenía lucros económicos y que podían participar todos, ingresaron personas de diferentes costumbres y ahí se desataron los rumores y acusaciones de estar implicados en la drogadicción, sufrimos encarcelamientos, persecuciones y demás. Eso por el contrario nos inmoló y gente que sabíamos que estábamos luchando por un ideal (sus ojos se humedecen, su voz se vuelve débil y unas lágrimas comienzan a brotar) hizo que se sumaran personas con peso social y moral como Juannerys Beard, Umbert Hart, Basilio González, Guidino Merette y otros que nos apoyaron cuando el látigo se batía sobre nuestras frágiles espaldas. Por cinco ocasiones la policía nos encarceló y asedió. Nuestras familias querían sacarnos de eso porque empezábamos a peligrar. Así fueron años difíciles pero muy encantadores donde la gente que nos quería se sumaba, la prensa nos acababa porque entendía que debíamos hacer algo a la altura de lo que la sociedad no nos brindaba. Luego se dio la diáspora, yo me fui a Europa y el proyecto quedó en manos de personas que no continuaron el proceso evolutivo pero por lo menos lo mantuvieron”.

D: En este momento has regresado e incorporado totalmente a la “Fiesta de la Carne o Carnestolendas”, ¿Qué piensas de tu creación?

J: “Aunque se ha masificado, se ha perdido un poco la esencia. En principio no había “tribus” de hecho nunca tuve la idea, taimáscaros era un solo grupo esto vino porque la masificación produjo una explosión demográfica incontrolable al manejarlos sobre todo para nuestras capacidades de primera juventud. Para el segundo año de aniversario (1992) nos propusimos lograr cien taimáscaros y comenzamos a trabajar cada día en los barrios enseñándole a la gente el origen de esta identidad carnavalesca. No logramos cien sino ciento cuatro personas disfrazas de taimáscaros y de ahí hicimos la gran fiesta denominada “Taimáscaro 100” por eso en cada aniversario lo designamos así. Las tribus vienen por el hecho de que los cacicazgos eran la forma organizacional de los taínos comandadas por un cacique, en ese sentido, propuse en cada barrio formar células de taimáscaros cuyo dirigente era cacique, por todas las tribus debíamos elegir una persona con peso moral, intelectual y social que sería el gran Behique o Nitaíno para lo cual nos sirvió mucha gente bella y noble”.

D: ¿Cómo te sientes al saber que eres creador del personaje que identifica nuestro carnaval?

J: “Me siento comprometido y sin muchas fuerzas porque el compromiso que conlleva esto es grande. De un 90% de lo que en principio quise que fuera taimáscaro, Puerto Plata solo tiene el sello de la identidad visual, un icono que de hecho también le falta refinamiento que ni eso que es lo que queda como sedimento del gran sueño. Estará completo cuando se consiga transmitir la enseñanza de los verdaderos valores cívicos, de nuestros derechos y deberes. Amo mucho saber que el 10% de ese sueño lo constituyen grupos organizados que cualquier afiliación política quisiera tener por el contrario esto anima a la gente a apoyar nuestro carnaval, conformar su tribu, buscan durante el año el soporte económico para el disfraz de sus miembros y eso es lo que nos engrandece porque se ha impregnado en el corazón de la gente. Estoy orgulloso, feliz pero comprometido porque eso no es todo ya que deben aprender a vivir de esta propuesta artesanal y artística, dar valor a nuestros talentos como son los muchachos de la tribu Guásima, Caremí, Raíces Taínas, que son pobres pero ricos en talento, son artistas artesanales con capacidad para crear caretas y sus propios disfraces. Crear una generación de artistas de lo autóctono es imperioso porque no solo es el carnaval sino su potencial como seres humanos. Cada vez que la gente baila, sonríe, me abraza en el malecón sin conocerme solo porque es cariñosa (llora)……… me hace saber que puedo mitigar ante Dios un poco de su presencia por contribuir con un granito de arena en mi paso por esta tierra”.

D: ¿Qué proyecciones le auguras a tu gran sueño?

J: “La proyección es funesta si no se incorpora a esta idea todos los sectores de la sociedad. Nosotros como pueblos no podemos crecer si no nos disponemos a hacer cosas grandes y productivas y hay una gran apatía producto de un sistema político que no está dando respuestas a las verdaderas necesidades humanas, estamos viviendo un neoliberalismo o globalización sectorial donde todo es válido y permitido y no creo que este sistema de exclusión hacia el menos pudiente sea el adecuado. El dinero no es malo, es bueno para desarrollar todos estos proyectos pero de mano con la sensibilidad humana, necesitamos por lo menos cubrir nuestras necesidades básicas, en ese sentido concluyo diciendo que tengo una gran preocupación. Yo quiero poner mi primer grano de arena y he llamado a los fundadores quienes se han animado a retomar el proyecto para darle una dirección correcta”.

D: El año pasado recibieron el Premio Nacional de Carnaval, ¿Qué tal el Premio?

J: “Dios nos bendijo con un galardón más ese año, haber sido nominados y ganadores del Gran Premio Nacional de Carnaval el año pasado es grande ya que se basó en otorgarlo bajo el criterio de la institución o entidad que tenga mayores aportes a la cultura nacional en términos de identidad a través del carnaval. Con esta noticia me comprometí conjuntamente con los muchachos fundadores a disponer y donar el incentivo metálico de este premio de RD$ 100,000.00 para iniciar lo que se llamaría: La Escuela de Folclor Popular y de Carnaval en Puerto Plata que no la hay en el país”.




DUELO POR UNO DE NUESTROS GRANDES COMUNICADORES Y ARTISTAS



JUAN LLIBRE SERÁ SEPULTADO HOY EN ESTA CIUDAD



Por: Derissé De León


Un manto negro enlutece a Puerto Plata por la muerte del locutor, poeta, compositor y declamador Juan Llibre Quintana, sus restos están siendo velados en esta ciudad.
Una dulce voz irrumpía en la noche, era él declamando unos versos en el salón de actos de la Sociedad Cultural Renovación al poner en circulación un libro de poemas del fenecido locutor puertoplateño Pappy Lafontaine. Ahí muchos nos deleitamos porque hacía mucho que no le veíamos personalmente. Su voz dulce, fervorosa y melodiosa nos enterneció a todos.
La noche del miércoles a la edad de 83 años falleció en su ciudad natal tras sufrir un ataque cardíaco y padecer por mucho tiempo de complicaciones pulmonares.
Juan Llibre Quintana, nació en 1925, en Sosúa, Puerto Plata, y procreó dos hijos junto a su esposa la señora Lidia Miller Martínez: Juan y Vilma Veamel Llibre Martínez.
Su pasión por la locución, composición y declamación le hizo convertirse en una de las voces más depuradas y sublimes cuya trascendencia fue más allá del país. Llibre nunca se consideró poeta pero compartió a través de sus programas radiales sus versos con el pueblo que esperabas esas entregas primero desde la emisora de Don Luis Pelegrin, La Voz del Yuna, otras emisoras entre las que se destacaron Radio Romance del Circuito Musa.
Incursionó en otras áreas siendo excelente maestro de ceremonias de grandes artistas entre los que resalta el barítono Eduardo Brito, en la publicidad, fue fundador de la Publicitaria Dominicana en Santo Domingo.
Residió mucho tiempo en Puerto Rico donde fue reconocido con honores, pero la mayor parte de su vida vivió en su ciudad natal.
Sus restos serán sepultados esta mañana en el Cementerio Municipal y se espera que un gran número de comunicadores, familiares, amigos y artistas acudan a decir un último adiós al hombre de la voz más dulce y de tan delicada vocación.

Paz a sus restos!!